miércoles, 24 de febrero de 2010

SIRVEN LOS CONSULTORES Y LOS ASESORES ?

C.P. Ignacio Pinto Avelar
Matrícula A0109024
Maestro Ramón Ponce Domínguez
Artículo de Opinión
23 de febrero 2010

Si hicieramos una encuesta entre empresarios, profesionistas y público en general, en la que les pidiéramos su opinión sobre la utilidad que generan los consultores y los asesores, encontraríamos respuestas muy variadas, dependiendo de la información que tengan de los negocios en la actualidad; pero una opinión generalizada sería, sin duda, que tanto los consultores como los asesores no rinden los resultados que se esperan de ellos. Por cierto, son los asesores los que más mala fama tienen, principalmente cuando se trata de asesores de funcionarios públicos que son contratados atendiendo a compromisos políticos, de amistad y otros intereses, ya que su responsabilidad no va más allá de sugerir soluciones a los problemas que les son planteados; en cambio, los consultores, con un prestigio profesional sujeto a prueba en cada trabajo encomendado, inspiran mayor confianza y respeto por la formalidad y alcance de sus propuestas. Podemos concluir en este punto, que los asesores son meros consejeros privados que son invitados a colaborar sin mayor compromiso con terceros, mientras que los consultores son profesionales externos que se contratan por la calidad de sus trabajos, y que están expuestos al examen final de calidad por sus resultados.
Sin embargo, la opinión negativa de que hablamos, deberá desaparecer en la medida en que se conozcan los resultados de las acciones que emprendan unos y otros, lo que llevará a ubicar a cada quién en su realidad profesional:
· Los miles de asesores seguirán siendo cuestionados y calificados por el éxito o fracaso de quien los contrate;
· Los cientos de consultores serán reconocidos por los resultados de sus propuestas.
Este escenario que planteo, tendrá que ser reforzado con la participación activa de los Consultores Profesionales como gremio, constituyéndose en un cuerpo colegiado que agrupe a las distintas especialidades, las ordene y reglamente el uso del título de Consultor, además de convocar a sus miembros para que adopten un código de conducta que los incluya a todos, sin excepciones.

domingo, 21 de febrero de 2010

México en crisis: Liderazgo ausente

¿Recuerdan ustedes aquel personaje carismático que apareció a finales del siglo pasado, que convenció con sus desplantes y magnetismo a la mayoría de los mexicanos para que votaran por él para presidente de nuestro pais? ¿Recuerdan ustedes aquel enjundioso luchador social que en el 2006 estuvo a unos cuantos votos de convertirse en presidente de México?


Parece increible que de 100 millones de habitantes (ahora 120), apenas podamos encontrar a dos ciudadanos que pueden reconocerse como líderes, aún cuando ambos perdieron gran parte de su popularidad y el reconocimiento de sus seguidores al paso de los años, lo que pone en entredicho su liderazgo integral.

Curiosamente, los dos mencionados son de partidos políticos distintos del Partido Revolucionario Institucional, lo que nos da la primera pista para entender qué sucedió con los líderes ”deadeveras” desde 1946 a la fecha.

¿Qué pasa en México? ¿Dónde quedaron los jóvenes que se iniciaron en la política hace 20 años? ¿Y los de hace 10 años? La verdad es que se acabaron los procesos naturales que prevalecieron en la nación, que permitían el acceso a cualquier persona con cualidades de liderazgo para hacer carrera en el campo de la política, por el riesgo que significaban para los partidos por ser jóvenes con su rebeldía natural, por ser auténticos, respaldados por grupos vigentes y representativos, pero incontrolabales e inconvenientes para sus fines; por eso, los dirigentes de esos partidos políticos prefirieron renunciar a esos prospectos y, en su lugar, empezaron a crear y formar a sus propios sucesores. Estos nuevos aspirantes a representarnos en las cámaras, presidencias y gubernaturas, no necesitan liderazgos para obtener el apoyo anticipado de la población, ya que con las campañas a base de marketing ylogran convencer a los votantes. El problema para el país viene después, cuando los nuevos servidores públicos no le deben nada a la sociedad que los mantiene y, por esa “independencia,” hacen y deshacen con los programas nacionales lo que a sus partidos y grupos de poder atrás de ellos les conviene, no lo que el pueblo que los eligió reclama.

La partidocracia, como resignadamente hemos dado en llamar al sistema político que con nuestra pasividad alimentamos, no parece tener remedio en el corto plazo, ni en el mediano plazo siquiera, pues las reformas de fondo que permanecen intactas en el Poder Legislativo, como la energética, la fiscal, la política y la de estado, sólo podrán concretarse en la medida que no les quiten los privilegios que ahora tienen como partidos; por esa razón se han estado parchando las mismas leyes obsoletas.

El riesgo inminente (y la historia nos dice que es la terca realidad) es que se difiera la solución a todos los problemas y que sigan por años los discursos y las promesas nuevas. ¿Y nosotros?. Bien, gracias…criticando al gobierno.

Una sola salida le veo en el largo plazo: la participación en cuerpo y alma de los ciudadanos cansados de tanto esperar soluciones a problemas ancestrales en temas de justicia, alimentación, educación, y en últimas fechas el grave caso de la inseguridad pública.

¿Cómo? Convirtiéndonos todos, desde ahora, en líderes de nuestro entorno, unidos por las redes sociales o por los movimientos de defensa que formemos (ejemplos tenemos muchos en muchos paises), haciendo escuchar las voces y dejando ver la decisión de exigir a las autoridades, respuestas inmediatas a los reciclados rezagos de todos los tiempos. Hay que empezar.

Esta es nuestra responsabilidad generacional: rendir buenas cuentas a los jóvenes que nos vienen pisando ya los talones; qué pena ante ellos, nuestros hijos y nietos, sería el tener qué aceptar que no pudimos; no habrá excusas ni pretextos.


“Las seis características en las cuales los líderes tienden a diferir de los no líderes son la ambición y la energía, el deseo de dirigir, la honestidad e integridad, la seguridad en uno mismo, la inteligencia y el conocimiento relevante sobre el trabajo. Adicionalmente se puede agregar que las personas que tienen alta calificación en introspección tienen mucho más probabilidades de emerger como líderes. Algunas de estas características incrementan la probabilidad de triunfar como líder, aunque ninguna de estas garantiza el éxito”.

Mariano Sosa Sálico;

http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/rrhh1/rrhhmariano.htm